El demonio les hizo ver que lo que hacían era lo correcto, y les dijo: “Hoy nadie los podrá vencer, yo estoy junto a ustedes”. Pero cuando los dos bandos se divisaron, [el demonio] huyó diciendo: “Yo no soy responsable de lo que hacen, pues veo lo que ustedes no pueden ver, yo tengo temor de Dios, y Dios es severo en el castigo”.
El versículo 48 de la sura Al-Anfal (8:48), sura medinense, se encuentra en el yuz 10, en la página 183 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 72 recitadores.
Escuchar el versículo 48 de la sura Al-Anfal
78 recitaciones de 72 recitadores: elige una y sonará en el reproductor.
Todas las voces (78)
Tafsir del versículo 48
Al-Mujtasar
Creyentes, recuerden el favor de Al-lah cuando el demonio hizo que las acciones de los idólatras les parecieran buenas y los animó a enfrentarse a los musulmanes en batalla diciéndoles: “Nadie puede derrotarlos hoy porque yo soy su partidario y los protegeré de su enemigo”. Cuando las dos partes (los creyentes que tenían a los ángeles de su lado y los idólatras que tenían al demonio, que
los iba a abandonar) se enfrentaron, el demonio dio la vuelta y huyó, diciéndoles a los idólatras: No tengo relación con ustedes. Puedo ver a los ángeles que han venido a apoyar a los creyentes y temo que Al-lah me destruya. El castigo de Al-lah es severo y nadie puede soportarlo.
Se refieren a las aleyas 46 a 52 de la sura Al-Anfal (página 183 del mushaf).
1. La jactancia es una enfermedad grave que afecta la personalidad del individuo y arruina su naturaleza.
2. La paciencia ayuda a enfrentar las adversidades y las dificultades. Al-lah envía ayuda divina a la persona que, con paciencia, obedece Su guía. Esto se aplica en todos los ámbitos de la vida.
3. Las peleas y disputas conducen a la desunión en la comunidad y llevan a la pérdida de fortaleza y la derrota.
4. La fe hace que una persona se enfrente a cosas asombrosas que ni los grandes ejércitos podrían.
Otras traducciones del versículo 48
Y (recuerda) cuando el Demonio hizo que las acciones de los idólatras les pareciesen buenas a sus ojos, y les dijo (bajo la apariencia de uno de sus líderes): «¡Nadie os podrá vencer hoy, pues yo estoy con vosotros parasocorreros!». Sin embargo, cuando ambas tropas se encontraron de frente, el Demonio retrocedió huyendo, y dijo: «No tengo nada que ver con vosotros. Veo lo que no podéis ver (a los ángeles) y temo a Al-lah, pues Él es severo en el castigo».
Y (recuerda) cuando el Demonio hizo que las acciones de los idólatras les pareciesen buenas a sus ojos, y les dijo (bajo la apariencia de uno de sus líderes): “¡Nadie los podrá vencer hoy, pues yo estoy con ustedes para socorrerlos!”. Sin embargo, cuando ambas tropas se encontraron de frente, el Demonio retrocedió huyendo, y dijo: “No tengo nada que ver con ustedes. Veo lo que no pueden ver (a los ángeles) y temo a Al-lah, pues Él es severo en el castigo”.
Y cuando el Demonio engalanó sus obras y dijo: «¡Nadie podrá venceros hoy, yo os protejo!» Pero, cuando las dos tropas se divisaron, dio media vuelta y dijo: «Yo no soy responsable de vosotros. Veo lo que vosotros no veis. Temo a Alá. Alá castiga severamente».
Las raíces de las palabras del versículo 48
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
Como el demonio, cuando le dice al ser humano: “¡Niega la verdad!” Pero cuando este le obedece, dice: “Yo no soy responsable de ti, yo temo a Dios, Señor del universo”.
Cuando todos hayan sido sentenciados, el demonio dirá: “La promesa que Dios les hizo era verdadera, en cambio yo les hice promesas que no cumplí. Yo solo tenía poder para seducirlos mediante susurros, pero fueron ustedes quienes me siguieron. No me culpen ahora, sino que repróchense a ustedes mismos. Yo no puedo socorrerlos en nada ni tampoco ustedes a mí, y hoy me desentiendo de que me hayan asociado [a Dios]”. Los opresores recibirán un castigo doloroso.
Dijo el Faraón: “¿Acaso van a creer en él sin que yo se los haya autorizado? Esto se trata de una conspiración para expulsar [de Egipto] a sus habitantes, pero ya verán.
Dijo [el Faraón enfurecido]: “¿Acaso van a creer en él sin que yo se los haya autorizado? Seguramente él es su maestro que les ha enseñado la magia. Ordenaré que se les ampute la mano y el pie opuestos, y luego los haré clavar sobre troncos de palmera. Así sabrán quién es el que puede infligir el castigo más severo y duradero”.