wamā arsalnā min qablika min rasūlin illā nūḥī ilayhi annahu lā ilāha illā anā fa-uʿ'budūni
Traducción
No envié en el pasado a ningún Mensajero, excepto que recibiera la misma revelación que tú: “Nada ni nadie merece ser adorado excepto Yo, ¡Adórenme solo a Mí!”
El versículo 25 de la sura Al-Anbiya (21:25), sura mecana, se encuentra en el yuz 17, en la página 324 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 74 recitadores.
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Tafsir del versículo 25
Al-Mujtasar
Mensajero, no he enviado antes de ti ningún mensajero sin que le revelara que no hay Dios verdadero sino Yo, por lo tanto, adórenme solo a Mí, y no asocien a ningún copartícipe conmigo.
No envié antes de ti [¡Oh, Mujámmad!], Mensajero ni Profeta alguno al que no le ocurriera que al recitar [lo que le había sido inspirado] el demonio intentara confundir algo en su recitación. Pero Dios anula lo que el demonio inspira. Dios aclara Su revelación, porque Dios es Conocedor, Sabio.
Él envía a los ángeles con la revelación de Sus órdenes a quien Le place de Sus siervos para que advierta: “No hay otra divinidad más que Yo, tengan temor de Mí”.
Debes saber que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado salvo Dios, e implórale el perdón de tus faltas y las de los creyentes y las creyentes. Dios conoce bien lo que hacen dentro y fuera de sus hogares.
Dios atestigua, y con Él los ángeles y los dotados de conocimiento, que no existe más divinidad que Él, y que Él vela por la justicia [y mantiene el equilibrio]. No hay otra divinidad salvo Él, el Poderoso, el Sabio.
Hice que los Hijos de Israel cruzaran el mar. Pero el Faraón y su ejército los persiguieron injustamente, empujados por el odio. Cuando [el Faraón] sintió que se ahogaba y no tenía salvación, dijo: “Creo en una única divinidad como lo hace el pueblo de Israel, y a Él me entrego”.