El versículo 105 de la sura Yusuf (12:105), sura mecana, se encuentra en el yuz 13, en la página 248 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 73 recitadores.
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Tafsir del versículo 105
Al-Mujtasar
Los signos que demuestran que hay un solo Al-lah son muchos y están regados por los cielos y la Tierra. Los incrédulos pasan frente a ellos, y se alejan sin reflexionar en ellos ni considerarlos, porque no les prestan atención.
Se refieren a las aleyas 104 a 111 de la sura Yusuf (página 248 del mushaf).
1. Como una gracia de Su parte, Al-lah les revela a Sus profetas y mensajeros algunos de los secretos de lo oculto, con objetivos especiales.
2. La persona que invita a la verdad no puede cambiar el corazón de la gente ni obligarlos a ser devotos. La mayoría de la humanidad no sigue el camino de la guía.
3. Existe una fuerte crítica en estas aleyas a aquellos que se apartan de los signos de Al‑lah en la creación, difundidos por todo el universo, de que hay un solo Al-lah.
4. La aleya 108 contiene algunos de los pilares referentes al llamado a la gente a la verdad: la existencia de una metodología, invitar y dialogar con conocimiento, la existencia de alguien que cumpla con la misión de invitar a la verdad, y la existencia de quienes escuchen el mensaje.
Otras traducciones del versículo 105
Y hay muchísimas pruebas (sobre la unicidad de Al-lah) que contemplan en los cielos y en la tierra, mas les dan la espalda (al no reflexionar sobre ellas).
Y hay muchísimas pruebas (sobre la unicidad de Al-lah) que contemplan en los cielos y en la tierra, mas les dan la espalda (al no reflexionar sobre ellas).
¡Qué designios hay en los cielos y en la tierra, junto a los cuales pasan indiferentes!
Las raíces de las palabras del versículo 105
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
[Recuerda] cuando Luqmán exhortó a su hijo diciéndole: “¡Oh, hijito! No dediques actos de adoración a otro que Dios, pues la idolatría es una gran injusticia”.
Los hipócritas pretenden engañar a Dios, pero Él hace que ellos se engañen a sí mismos. Cuando se levantan para hacer la oración lo hacen con desgano, solo para ser vistos por la gente, sin apenas acordarse de Dios.