El versículo 116 de la sura At-Tawba (9:116), sura medinense, se encuentra en el yuz 11, en la página 205 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 72 recitadores.
Escuchar el versículo 116 de la sura At-Tawba
78 recitaciones de 72 recitadores: elige una y sonará en el reproductor.
Todas las voces (78)
Tafsir del versículo 116
Al-Mujtasar
El control de los cielos y de la Tierra pertenece a Al-lah. Él no tiene copartícipes, y nada en ellos está oculto para Él. Al-lah da la vida a quien Él desea y la muerte a quien Él quiere. Ustedes, pueblo, no tienen, aparte de Al-lah, ningún protector que se ocupe de sus asuntos ni que los proteja contra el mal y los ayude contra su enemigo.
Se refieren a las aleyas 112 a 117 de la sura At-Tawba (página 205 del mushaf).
1. No es válido usar la acción de Abraham u, quien pidió perdón por su padre, como prueba para que se permita pedir perdón por los idólatras tras su muerte.
2. Los pecados y las malas acciones son la causa de desastres, decepciones y fracasos.
3. Al-lah es el Dueño Soberano de todo. Él es nuestro protector; no tenemos protector alguno fuera de él.
4. Las aleyas muestran la virtud de los compañeros del Profeta sobre todas las demás personas.
Otras traducciones del versículo 116
A Al-lah pertenece el dominio de los cielos y de la tierra. Él es Quien da la vida y la muerte, y fuera de Él no tenéis quién os proteja y auxilie.
A Al-lah pertenece el dominio de los cielos y de la tierra. Él es Quien da la vida y la muerte, y fuera de Él no tienen quién los proteja y auxilie.
De Alá es el dominio de los cielos y de la tierra. Él da la vida y da la muerte. No tenéis, fuera de Alá, amigo ni auxiliar.
Las raíces de las palabras del versículo 116
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
¿Acaso no sabes que a Dios pertenece el reino de los cielos y de la Tierra? Castiga a quien quiere y perdona a quien quiere. Dios es sobre toda cosa Poderoso.
No se inclinen hacia los opresores [aceptando su injusticia], porque [si lo hacen] los alcanzará el Fuego, y no tendrán protector fuera de Dios ni serán socorridos.