Solo Él tiene el verdadero derecho a ser invocado1, y aquellos [ídolos] que invocan en lugar de Dios no podrán responder sus súplicas. [Su ejemplo] es como quien extiende sus manos [frente a un pozo profundo de agua] creyendo que ésta vendrá a su boca, pero esto es imposible. Las súplicas [a los ídolos] de los que se niegan a creer son en vano.
Notas
[1] La súplica es la expresión misma de la adoración. Por eso dijo el Profeta Mujámmad r: “La súplica es la adoración por excelencia”.
El versículo 14 de la sura Ar-Ra’d (13:14), sura medinense, se encuentra en el yuz 13, en la página 251 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 74 recitadores.
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Tafsir del versículo 14
Al-Mujtasar
Solo Al-lah tiene el derecho a ser adorado e invocado, nadie comparte esto con Él. Los ídolos a los que los idólatras invocan en lugar de Él no responden al llamado de aquellos que los invocan en cualquier asunto. El llamado de ellos es simplemente como cuando una persona sedienta estira su mano hacia el agua para que llegue a su boca y así pueda beber de ella. Sin embargo, el agua no va a llegar a su boca. Las súplicas de los incrédulos a sus ídolos son en vano, porque no tienen capacidad para obtener ningún beneficio ni para evitar daño alguno.
Se refieren a las aleyas 14 a 18 de la sura Ar-Ra’d (página 251 del mushaf).
1. Las aleyas describen la desviación de los idólatras respecto a invocar a otros en lugar de a Al-lah para obtener ayuda. Se compara la condición de ellos con la de una persona que quiere beber, pero estira sus manos hacia el agua sin obtener nada. No puede beber de esta manera, ya que no siguió los medios adecuados para conseguirlo.
2. Uno de los métodos a través de los cuales el Corán explica las realidades es usando metáforas, que consisten en comparar algo abstracto con algo tangible y dar una imagen mental que nos ayude a entender el significado.
3. Todas las cosas que existen se someten y se prosternan ante Al-lah, voluntaria o involuntariamente, porque la sumisión a Al‑lah es algo dictado por la disposición natural.
Otras traducciones del versículo 14
Solo Él merece ser invocado y adorado.Y aquello que(los idólatras) invocan fuera de Él no puede responder en absoluto a sus súplicas, del mismo modo queel agua no acude a la llamada del (sediento) que extiende las manos hacia ella desde lejos para que esta llegue a su boca410. Y la súplica de quienes rechazan la verdad no es de ninguna utilidad.
Notas
[410] El sediento que llama al agua para que acuda a su boca porque es incapaz de alcanzarla con las manos es comparado con el idólatra que invoca a otros fuera de Al-lah, pues ni el agua ni los ídolos pueden responder a ninguna llamada.
Solo Él merece ser invocado y adorado. Y aquello que (los idólatras) invocan fuera de Él no puede responder en absoluto a sus súplicas, del mismo modo que el agua no acude a la llamada del (sediento) que extiende las manos hacia ella desde lejos para que esta llegue a su boca410. Y la súplica de quienes rechazan la verdad no es de ninguna utilidad.
Notas
[410] El sediento que llama al agua para que acuda a su boca porque es incapaz de alcanzarla con las manos es comparado con el idólatra que invoca a otros fuera de Al-lah, pues ni el agua ni los ídolos pueden responder a ninguna llamada.
La verdadera invocación es la que se dirige a Él. Los que invocan a otros, en lugar de invocarle a Él, no serán escuchados nada. Les pasará, más bien, como a quien, deseando alcanzar el agua con la boca, se contenta con extender hacia ella las manos y no lo consigue. La invocación de los infieles es inútil.
Las raíces de las palabras del versículo 14
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
Dirán [los ángeles]: “¿Acaso no se les presentaron Mensajeros con milagros evidentes?” Responderán: “Claro que sí [pero no les creímos]”. Les dirán entonces [los ángeles]: “Rueguen ustedes”, pero las súplicas de los que se negaron a creer serán en vano.
Pero cuando se les presentó con Mi Verdad, dijeron: “Maten a los hijos de quienes creyeron en él, y dejen con vida a sus mujeres”. Pero los planes de los incrédulos fueron en vano.