El versículo 53 de la sura An-Nahl (16:53), sura mecana, se encuentra en el yuz 14, en la página 272 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 73 recitadores.
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Tafsir del versículo 53
Al-Mujtasar
Cualquiera sea la bendición que ustedes reciban en este mundo o en la vida después de la muerte proviene de Al-lah, y de nadie más. Pero, cuando alguna desgracia, enfermedad o pobreza los aflige, es a Él a Quien suplican para que lo elimine. Por lo tanto, el que otorga las bendiciones y elimina las dificultades es el único que debe ser adorado.
Se refieren a las aleyas 43 a 54 de la sura An-Nahl (página 272 del mushaf).
1. El pecador debe avergonzarse ante su Señor, puesto que sus pecados ascienden a Él, ¡mientras que las bendiciones de Al-lah descienden sobre él todo el tiempo!
2. Los incrédulos, los que rechazan y los que cometen pecados deberían temer que Al-lah pueda castigarlos, cuando menos lo esperen.
3. Todas las bendiciones provienen de Al-lah, ya sean materiales, tales como el sustento, la seguridad y la salud o bendiciones intangibles, como la estabilidad, el prestigio y la seguridad.
4. Los seres humanos solo encuentran refugio en las dificultades cuando invocan a Al-lah, por lo tanto, inevitablemente Lo invocan, porque saben que nadie puede librarlos de las dificultades si no es Él.
Otras traducciones del versículo 53
Y todas las bendiciones de las que disfrutáis provienen de Al-lah. Y si sufrís una desgracia, es a Él a Quien suplicáis ayuda.
Y todas las bendiciones de las que disfrutan provienen de Al-lah. Y si sufren una desgracia, es a Él a Quien suplican ayuda.
No tenéis gracia que no proceda de Alá. Cuando sufrís una desgracia, acudís a Él.
Las raíces de las palabras del versículo 53
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
Cuando los alcanza una desgracia en el mar se dan cuenta que cuanto invocaban fuera de Dios no puede salvarlos, y que solo Dios es Quien puede hacerlo. Pero cuando los salva llevándolos a tierra firme, Lo niegan nuevamente. ¡El ser humano es ingrato!