Provean a la mujer, durante ese período, residencia conforme a sus posibilidades. No la perjudiquen con ánimo de molestarla. Si ella está embarazada, deben mantenerla hasta que dé a luz, y si ambos acuerdan que ella amamante a su hijo, deben darle una remuneración [hasta que termine la lactancia]. Tengan buen trato y lleguen a un acuerdo de buena manera. Pero si discrepan [sobre la lactancia del hijo], entonces que otra mujer lo amamante [por cuenta del padre].
El versículo 6 de la sura At-Talaq (65:6), sura medinense, se encuentra en el yuz 28, en la página 559 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 73 recitadores.
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Tafsir del versículo 6
Al-Mujtasar
¡Maridos! Alójenlas donde ustedes viven, según sus medios; Al‑lah no les impone una carga mayor a esa. No les limiten el sustento ni el alojamiento con el fin de causarles dificultad. Si la divorciada está embarazada, asuman sus gastos hasta que dé a luz, y si ella asume amamantar a su hijo, entonces deben mantenerla hasta que termine la lactancia. Acuerden mutuamente el asunto de la remuneración con la debida cortesía; si el esposo actúa de forma mezquina con respecto a la remuneración que pretende la esposa, o si ella por codicia no se conforma con nada que no cumpla con sus exigencias, entonces el padre del hijo puede contratar a una nodriza que amamante al niño.
Se refieren a las aleyas 6 a 12 de la sura At-Talaq (página 559 del mushaf).
1. La mujer divorciada que ha dado a luz no está obligada a amamantar a su hijo.
2. La carga de la obligación se impone acorde a la capacidad de la persona.
3. Creer en la predestinación y en que Al-lah tiene conocimiento de todas las cosas, es una forma de alcanzar la complacencia de Al-lah.
Otras traducciones del versículo 6
Alojadlas donde podáis en vuestros hogares (durante su tiempo de espera) según vuestras posibilidades, y no las perjudiquéis incomodándolas (para que los abandonen).Si están embarazadas, mantenedlas hasta que den a luz; y si amamantan a vuestros hijos, dadles una justa remuneración, y trataros de manera correcta. Mas si os perjudicáis mutuamente (y no llegáis a un acuerdo acerca de la lactancia),que otra mujer amamante al niño (a costa del padre).
Alójenlas donde puedan en vuestros hogares (durante su tiempo de espera) según sus posibilidades, y no las perjudiquen incomodándolas (para que los abandonen). Si están embarazadas, manténganlas hasta que den a luz; y si amamantan a sus hijos, denles una justa remuneración, y trátense de manera correcta. Mas si se perjudican mutuamente (y no llegan a un acuerdo acerca de la lactancia), que otra mujer amamante al niño (a costa del padre).
¡Alojadlas, según vuestros medios, en vuestra misma vivienda! ¡No les hagáis daño con ánimo de molestarlas! Si están embarazadas, proveedles de lo necesario hasta que den a luz. Si la criatura que crían es vuestra, retribuidles como es debido y llegad a un acuerdo decoroso. Si encontráis alguna dificultad, entonces, tomad un ama a cuenta vuestra.
Las raíces de las palabras del versículo 6
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
Las madres [divorciadas] podrán amamantar a sus hijos dos años si desean completar la lactancia. El padre tiene la obligación de sustentar y vestir a la madre [de su hijo] de acuerdo a sus recursos, a nadie se le impone más allá de sus posibilidades. Que ni la madre ni el padre utilicen a su hijo para perjudicarse mutuamente. Los familiares directos heredan esta obligación. Pero no incurren en falta si ambos [el padre y la madre], de común acuerdo, y tras consultarlo entre ellos, deciden destetar [al niño]. Si toman una nodriza para completar la lactancia no hay mal en ello, a condición de que le paguen lo correcto. Tengan temor de Dios, y sepan que Dios ve todo cuanto hacen.
Dios no exige a nadie por encima de sus posibilidades, a su favor tendrá el bien que haga, y en su contra tendrá el mal que haga. “¡Señor nuestro! No nos castigues si olvidamos o cometemos un error. ¡Señor nuestro! No nos impongas una carga como la que impusiste a quienes nos precedieron. ¡Señor nuestro! No nos impongas algo superior a lo que podamos soportar. Perdónanos, absuélvenos y ten misericordia de nosotros. Tú eres nuestro Protector, concédenos el triunfo sobre los que niegan la verdad”.