¡Señor nuestro! No permitas que los que se han negado a creer nos persigan, ni hagas de nosotros una causa por la cual se alejen [del Islam]. Perdónanos, ¡Señor nuestro! Tú eres el Poderoso, el Sabio”.
El versículo 5 de la sura Al-Mumtahana (60:5), sura medinense, se encuentra en el yuz 28, en la página 549 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 74 recitadores.
Escuchar el versículo 5 de la sura Al-Mumtahana
80 recitaciones de 74 recitadores: elige una y sonará en el reproductor.
Todas las voces (80)
Tafsir del versículo 5
Al-Mujtasar
¡Señor nuestro! No hagas de nosotros una prueba para los incrédulos al darles poder sobre nosotros, para que puedan decir: “Si estuvieran en la verdad, no se nos habría concedido poder sobre ellos”, y perdona nuestros pecados, porque Tú eres el Todopoderoso que nunca puede ser vencido, El Sabio en Su creación, legislación y decreto.
Se refieren a las aleyas 1 a 5 de la sura Al-Mumtahana (página 549 del mushaf).
1. Revelar información confidencial sobre los musulmanes a sus enemigos constituye un pecado grave.
2. La enemistad está profundamente arraigada en los incrédulos, por lo que entablar alianzas íntimas con ellos no surte efecto alguno.
3. Está prohibido pedir perdón en nombre de aquellos que han muerto en estado de incredulidad.
Otras traducciones del versículo 5
»¡Señor nuestro!, no dejes que caigamos bajo quienes rechazan la verdad ni que seamos la causa de su incredulidad. Y perdona nuestros pecados, ¡Señor nuestro! Ciertamente, Tú eres el Poderoso, el Sabio».
¡Señor nuestro!, no dejes que caigamos bajo quienes rechazan la verdad ni que seamos la causa de su incredulidad. Y perdona nuestros pecados, ¡Señor nuestro! Ciertamente, Tú eres el Poderoso, el Sabio”.
¡Señor! ¡No hagas de nosotros instrumento de tentación para los infieles! ¡Perdónanos, Señor! Eres Tú el Poderoso, el Sabio».
Las raíces de las palabras del versículo 5
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
“¡Señor nuestro! Haz surgir de entre nuestra descendencia un Mensajero que les recite Tus palabras y les enseñe el Libro y la sabiduría, y los purifique. Tú eres el Poderoso, el Sabio”.
¡Señor nuestro! Introdúcelos en los Jardines del Edén que les prometiste, junto a sus padres, esposas y descendientes que fueron piadosos y creyentes. Tú eres el Poderoso, el Sabio.