El divorcio puede revocarse dos veces. Luego de lo cual no cabe sino convivir dignamente1 o separarse definitivamente con decoro. No es permitido [a los hombres] tomar nada de lo que hayan dado [como dote]. Pero si no existe una voluntad de convivencia y temen que no se cumpla con lo que Dios ha ordenado [sobre el buen trato], no incurrirá en falta ninguno de los dos [esposos] en que la mujer llegue a un acuerdo económico con su marido para la disolución del matrimonio. Éstas son las leyes de Dios, no las quebranten. Quienes las quebrantan son los opresores.
Notas
[1] Bil ma’ruf بالمعروف significa acorde a lo reconocido como buen trato en cada sociedad y cultura. Es decir, que este comportamiento puede cambiar y no es definitivo, sino que cada cultura tiene sus propios estándares de lo que es el buen trato, el respeto y la dignidad del individuo, así como su propio concepto de lo que es el maltrato.
El versículo 229 de la sura Al-Baqara (2:229), sura medinense, se encuentra en el yuz 2, en la página 36 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 69 recitadores.
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Tafsir del versículo 229
Al-Mujtasar
Los esposos pueden reconciliarse dos veces luego de haber comenzado el proceso del divorcio. Es decir, puede iniciar el proceso de divorcio una primera vez y luego reconciliarse, luego iniciar el proceso de divorcio una segunda vez y volver a reconciliarse. Luego de estos dos intentos de divorcio, o bien continúan viviendo de manera apropiada o bien se divorcian definitivamente cumpliendo con todas sus obligaciones y mostrando compasión.
Al marido no le está permitido pedir lo que entregó a su esposa como dote. En caso de que el rechazo provenga de la esposa, a causa de un defecto físico o moral, y piensen que no podrán tener una convivencia armoniosa, deben exponen el asunto a un tutor o mediador. Si los mediadores designados por los cónyuges temen que estos no sean capaces de llevar una vida conyugal en paz, no obran mal si negocian la entrega de una suma de dinero que la esposa dé en compensación a cambio del divorcio. Estos preceptos constituyen la línea de demarcación entre lo lícito y lo ilícito, por lo tanto, no traspasen estos límites. Aquellos que traspasen los límites fijados por Al‑lah en términos de lo lícito y lo ilícito, son injustos con ellos mismos arriesgándose a su perdición.
Se refieren a las aleyas 225 a 230 de la sura Al-Baqara (página 36 del mushaf).
1. Al‑lah expone de manera completa los preceptos relacionados con el matrimonio y el divorcio, para que las personas conozcan los límites entre lo lícito y lo ilícito y no los traspasen.
2. Al‑lah otorga gran importancia al matrimonio y prohíbe pronunciar a la ligera las fórmulas del pedido de divorcio. Además, Él ha puesto un límite a este hábito de alternar indefinidamente los intentos de divorcios y las reconciliaciones en la vida conyugal. Él limita a dos el número de intentos de divorcios posibles, y a la tercera vez, ya no podrán reconciliarse a menos que ella se case con otro hombre y luego se divorcie también de él.
3. La vida conyugal debe vivirse con buen trato y si esto no es posible, no se obra mal al divorciarse: cualquiera de los dos cónyuges puede pedir el divorcio.
Otras traducciones del versículo 229
El divorcio (de la misma mujer) podrá ser (revocado) dos veces. Luego deberá tomarla nuevamente por esposa y tratarla bien o deberá dejarla libre de buena manera. No os está permitido tomar nada de los bienes que les disteis a ellas como maher79 (al casaros), salvo si ambas partes temen no cumplir las leyes que Al-lah establece. Si teméis que no se respeten dichas leyes, ninguno incurrirá en falta si ella decide darle parte (para obtener el divorcio). Estas son las leyes de Al-lah, no las quebrantéis, pues. Quienes lo hagan, esos serán los injustos.
Notas
[79] El maher suele traducirse tradicionalmente como dote; sin embargo hay grandes diferencias entre ambos conceptos. El maher consiste en unos bienes —normalmente oro en la actualidad— que el esposo debe obligatoriamente regalar a la esposa cuando oficializan el contrato de matrimonio. Este presente es una muestra de la generosidad y de la disposición y capacidad del hombre para mantener a su esposa y satisfacer sus necesidades económicas. A veces, en Occidente, se malinterpreta maliciosamente y se piensa que de esta manera el esposo compra a la esposa. Hay que resaltar que estos bienes no los ofrece el esposo a los padres de la esposa, sino a ella, y nadie más que ella tiene el derecho de hacer uso de esos bienes. No hay una cantidad mínima estipulada y lo recomendable es que el maher se adapte a las posibilidades del esposo.
La dote, no obstante, consiste en unos bienes o dinero que la esposa aporta al matrimonio —no son, pues, solamente para ella— y que provienen de sus propios padres y familiares más cercanos.
El divorcio (de la misma mujer) podrá ser (revocado) dos veces. Luego deberá tomarla nuevamente por esposa y tratarla bien o deberá dejarla libre de buena manera. No les está permitido tomar nada de los bienes que les dieron a ellas como maher79 (al casarse), salvo si ambas partes temen no cumplir las leyes que Al-lah establece. Si temen que no se respeten dichas leyes, ninguno incurrirá en falta si ella decide darle parte (para obtener el divorcio). Estas son las leyes de Al-lah, no las quebranten, pues. Quienes lo hagan, esos serán los injustos.
Notas
[79] El maher suele traducirse tradicionalmente como dote; sin embargo, hay grandes diferencias entre ambos conceptos. El maher consiste en unos bienes —normalmente oro en la actualidad— que el esposo debe obligatoriamente regalar a la esposa cuando oficializan el contrato de matrimonio. Este presente es una muestra de la generosidad y de la disposición y capacidad del hombre para mantener a su esposa y satisfacer sus necesidades económicas. A veces, en Occidente, se malinterpreta maliciosamente y se piensa que de esta manera el esposo compra a la esposa. Hay que resaltar que estos bienes no los ofrece el esposo a los padres de la esposa, sino a ella, y nadie más que ella tiene el derecho de hacer uso de esos bienes. No hay una cantidad mínima estipulada, y lo recomendable es que el maher se adapte a las posibilidades del esposo.
La dote, no obstante, consiste en unos bienes o dinero que la esposa aporta al matrimonio —no son, pues, solamente para ella— y que provienen de sus propios padres y familiares más cercanos.
El repudio se permite dos veces. Entonces, o se retiene a la mujer tratándola como se debe o se la deja marchar de buena manera. No os es lícito recuperar nada de lo que les disteis, a menos que las dos partes teman no observar las leves de Alá. Y, si teméis que no observen las leyes de Alá, no hay inconveniente en que ella obtenga su libertad indemnizando al marido. Éstas son las leyes de Alá, no las violéis. Quienes violan las leyes de Alá, ésos son los impíos.
Las raíces de las palabras del versículo 229
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
Los hombres son responsables del cuidado de las mujeres debido a las diferencias [físicas y emocionales] que Dios ha dispuesto entre ambos, y por la obligación que tienen de mantenerlas con sus bienes. Las mujeres piadosas e íntegras obedecen a Dios, y en ausencia de su marido se mantienen fieles, tal como Dios manda. Mientras que a aquellas que tengan conducta hostil y maltraten [a su esposo], llámenlas a la reflexión; luego, tomen distancia no compartiendo el lecho; y, por último, recurran a un contacto físico que no cause daño; pero si corrigen su conducta [conforme a lo que Dios ordena], no actúen con ánimo de revancha. Dios es Sublime, Grande.
¡Oh, creyentes! Quedan abolidas las costumbres [paganas preislámicas] de heredar a las mujeres como un objeto y de obligarlas a casarse y retenerlas por la fuerza para recuperar parte de lo que les habían dado, a menos que ellas cometan un acto de inmoralidad. En lugar de eso, traten amablemente a las mujeres en la convivencia. Y si algo de ellas les llegara a disgustar [sean tolerantes], puede ser que les desagrade algo en lo que Dios ha puesto un bien para ustedes. …
He prescrito en ella [la Torá, la justicia retributiva]: Vida por vida, ojo por ojo, nariz por nariz, oreja por oreja, diente por diente, y con las heridas una similar. Pero si la víctima perdona [que se aplique la pena al culpable] esto le servirá de expiación. Quienes no juzgan conforme a lo que Dios ha revelado [por considerarlo inferior], ésos son los verdaderos ofensores.
¡Oh, Profeta!, [haz saber a los musulmanes que,] cuando divorcien a las mujeres, deben hacerlo durante el tiempo señalado. Calculen con atención los días de ese período y tengan temor de Dios, su Señor. No las expulsen de sus hogares y que ellas tampoco lo abandonen, a menos que cometan una indecencia evidente. Estas son las leyes de Dios. Quien quebrante las leyes de Dios habrá sido injusto consigo mismo. Tú no sabes si Dios, después de esa [primera ruptura], hará surgir una reconciliación.
Durante las noches del mes de ayuno les es lícito mantener relaciones [maritales] con sus mujeres. Ellas son su vestimenta, y ustedes la vestimenta de ellas. Dios sabe que se engañaban a sí mismos, por eso los perdonó y les hizo esta concesión. Ahora pueden mantener relaciones con ellas y aprovechar lo que Dios les ha prescrito. Coman y beban hasta que se distinga el hilo blanco [la luz del alba] del hilo negro [la oscuridad de la noche], y luego completen el ayuno hasta la noche, y no mantengan relaciones con ellas si están haciendo el retiro espiritual en las mezquitas. Éstos son los límites de Dios, no los transgredan. Así aclara Dios Sus signos a la gente para que alcancen la piedad.