El versículo 207 de la sura Al-Baqara (2:207), sura medinense, se encuentra en el yuz 2, en la página 32 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 69 recitadores.
Escuchar el versículo 207 de la sura Al-Baqara
75 recitaciones de 69 recitadores: elige una y sonará en el reproductor.
Todas las voces (75)
Tafsir del versículo 207
Al-Mujtasar
Existe, no obstante, el creyente que dedica su alma solo a la obediencia de su Señor y al esfuerzo por Su causa a fin de obtener Su complacencia. La misericordia de Al‑lah hacia Sus siervos no tiene fin y es compasivo con ellos.
Se refieren a las aleyas 203 a 210 de la sura Al-Baqara (página 32 del mushaf).
1. La verdadera virtud y piedad no consiste únicamente en realizar numerosas obras sino en seguir lo que indica la Legislación y actuar conforme a ella.
2. No se debe juzgar a las personas por su apariencia y sus palabras sino por sus actos, los cuales traducen lo que sus corazones ocultan.
3. Sembrar la corrupción en la sociedad es una característica de los orgullosos y soberbios. Pero Al‑lah no ama la corrupción ni a los corruptos.
4. Nadie está verdaderamente entregado a Al‑lah a menos que acepte la totalidad del Islam. Se lo debe aceptar interna y externamente.
Otras traducciones del versículo 207
(Por otro lado) hay hombres que darían su vida buscando la complacencia de Al-lah (obedeciéndolo); y Al-lah es Compasivo con Sus siervos.
(Por otro lado) hay hombres que darían su vida buscando la complacencia de Al-lah (obedeciéndolo); y Al-lah es Compasivo con Sus siervos.
Hay entre los hombres quien se sacrifica por deseo de agradar a Alá. Alá es manso con Sus siervos.
Las raíces de las palabras del versículo 207
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
Dios ha comprado a los creyentes sus vidas y sus bienes pagándoles con el Paraíso. [Ellos] combaten por la causa de Dios hasta vencer o morir. Esta es una promesa verdadera que está mencionada en la Torá, el Evangelio y el Corán. ¿Quién es más fiel a su promesa que Dios? Bienaventurados sean por ofrecer [sus placeres mundanos] para comprar [los placeres de la otra vida]. Ese es el gran éxito.