Narró Anas –Al-lah se complazca de él-: “Por cierto que la mujer esclava de la ciudad solía tomar la mano del profeta –la paz y las bendiciones sean con él- e iba con él a donde necesitaba.”.
عنه قال: إن كانت الأمة من إماء المدينة لتأخذ بيد النبي صلى الله عليه وسلم، فتنطلق به حيث شاءت. ((رواه البخاري)).
Narró Abu Huraira –Alah se complazca de él- que le profeta –la paz y las bendiciones sean con él- “Si me invitan a comer una pata de animal o el brazuelo igual asistiría, y si me regalan una pata de animal o el brazuelo la aceptaría”
Anas (que Al-láh esté complacido con él) informó: No había nadie más amado por ellos (los Compañeros) que el Mensajero de Al-láh (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él). Sin embargo, no se levantaron cuando lo vieron, pues sabían que eso le disgustaba.