((اللَّهُمَّ رَبَّ جِبْرَائِيلَ، وَمِيْكَائِيلَ، وَإِسْرَافِيلَ، فَاطِرَ السَّمَوَاتِ وَالأَرْضِ، عَالِمَ الغَيْبِ وَالشَّهَادَةِ أَنْتَ تَحْكُمُ بَيْنَ عِبَادِكَ فِيمَا كَانُوا فِيهِ يَخْتَلِفُونَ. اهْدِنِي لِمَا اخْتُلِفَ فِيهِ مِنَ الْحَقِّ بِإِذْنِكَ إِنَّكَ تَهْدِي مَنْ تَشَاءُ إِلَى صِرَاطٍ مُسْتَقيمٍ)).
“Oh Allah Señor de Yibril (el arcángel Gabriel), de Mikail (el arcángel Miguel), Israfil (el arcángel Rafael). Originador de los cielos y de la tierra, conocedor de lo oculto y de lo manifiesto. Tú decides entre tus siervos sobre lo que solían tener diferencias. Guíame hacia la verdad con tu beneplácito. Ciertamente Tú guias a quien quieres por el sendero recto.”
Citado en La fortaleza del musulmán (n.º 30).