قَالَ النَّبِيُّ صلى الله عليه وسلم ((إِذَا كَانَ جُنْحُ اللَّيْلِ – أَوْ أَمْسَيْتُم – فَـكُفُّوا صِبْيانَـكُم، فَإِنَّ الشَّيَاطِينَ تَنْتَشِرُ حِينَئِذٍ، فَإِذَا ذَهَبَ سَاعَةٌ مِنَ اللَّيلِ فَخَلُّوهُمْ، وَأَغْلِقُوا الأَبْوَابَ وَاذْكُرُوا اسْمَ اللَّهِ؛ فَإِنَّ الشَّيطَانَ لاَ يَفْتَحُ بَاباً مُغلَقاً، وَأَوْكُوا قِرَبَكُمْ، وَاذْكُرُوا اسْمَ اللَّهِ، وَخَمِّرُوا آنِيَتَكُم، وَاذْكُرُوا اسْمَ اللَّهِ، وَلَوْ أَنْ تَعْرُضُوا عَلَيْهَا شَيْئاً، وَأَطْفِئُوا مَصَابِيحَكُمْ)).
“Cuando cae la noche (al-magrib), retened a vuestros niños (de que salgan), porque en ese momento se propagan los demonios, pero al pasar algo de tiempo dejadlos ir, cerrad las puertas y recordad el nombre de Allah, porque ciertamente el demonio no abre puertas cerradas, cerrad vuestros recipientes de agua y recordad el nombre de Allah, tapad vuestros recipientes aunque sea poniendo algo encima de ellos y recordad el nombre Allah, y apagad vuestras lámparas.”
Citado en La fortaleza del musulmán (n.º 267).