Narrador:Aisha
حَدَّثَنَا عَمْرُو بْنُ مُحَمَّدٍ النَّاقِدُ، حَدَّثَنَا هَاشِمُ بْنُ الْقَاسِمِ، حَدَّثَنَا إِسْرَائِيلُ، عَنْ يُوسُفَ بْنِ أَبِي بُرْدَةَ، عَنْ أَبِيهِ، حَدَّثَتْنِي عَائِشَةُ، رضى الله عنها أَنَّ النَّبِيَّ صلى الله عليه وسلم كَانَ
إِذَا خَرَجَ مِنَ الْغَائِطِ قَالَ " غُفْرَانَكَ "
Narró Aisha: “El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- cuando salía del escusado después de haber estado evacuando el vientre, decía: ‘Gufranaka’ (¡Oh Al-lah, imploro tu perdón!)”. Narró Ibn Mas’ud: “El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- evacuó su vientre, y me ordenó que le trajera tres cantos de piedra. Solo encontré dos, y busqué un tercero pero no lo encontré. Así que tomé un excremento animal seco y se lo llevé junto con las dos piedras. Él tomó las dos piedras y tiró el excremento. Luego dijo: “Eso es impuro”.
Narrado por Abu Dawud (n.º 30), Ibn Mayah (n.º 300) y Ahmad (n.º 24063).