La vista se presenta en estos versículos como un favor de Allah, unido al oído, que nadie más que Él podría devolver si la retirara. Recuerdan que el ciego y el vidente no son iguales, invitan a quienes tienen ojos a reflexionar, ordenan bajar la mirada ante lo prohibido y describen las miradas extraviadas por el espanto y el día en que los ojos quedarán fijos y humillados.
Versículos reunidos a partir de un índice temático del Corán, en el orden del Mushaf; cada versículo se cita completo.
Diles: “No les digo que poseo los tesoros de Dios ni que conozco lo oculto, ni tampoco afirmo ser un ángel, solo sigo lo que me fue revelado”. Diles: “¿Acaso pueden equipararse el ciego y el vidente? ¿Acaso no van a reflexionar?”
Pregúntales [¡Oh, Mujámmad! a los idólatras]: “¿Quién es el Señor de los cielos y de la Tierra?” Y diles: “Él es Dios”. Pregúntales: “¿Es que toman en vez de Él [ídolos como] protectores que no pueden beneficiarse ni perjudicarse ni siquiera a sí mismos?” Y también: “¿Acaso se pueden equiparar el ciego y el vidente? ¿O las tinieblas y la luz? ¿O es que aquello que Le asocian a Dios ha creado algo como lo hace Dios, por lo que se confundieron y creyeron que debían adorarlo?” Diles: “Dios es Quien ha creado todas las cosas”. Él es el Único, el que tiene dominio absoluto sobre todas las cosas”.
Versículos reunidos a partir de un índice temático del Corán elaborado por personas; la presentación resume sus subtemas. Para una opinión jurídica, consulte a un sabio.