Si te asombras [de estos signos], más asombroso aún es que digan [los incrédulos]: “¿Acaso cuando seamos reducidos a polvo seremos resucitados?” Ellos no creyeron en su Señor, serán arriados con argollas en sus cuellos [al castigo] y serán los moradores del Infierno, donde sufrirán por toda la eternidad.
El versículo 5 de la sura Ar-Ra’d (13:5), sura medinense, se encuentra en el yuz 13, en la página 249 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 74 recitadores.
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Tafsir del versículo 5
Al-Mujtasar
Mensajero, si estás sorprendido por las maravillas de la naturaleza, entonces seguramente deberías asombrarte aún más por la negación de ellos sobre la resurrección y su declaración que prueba su negación: “¿Qué, cuando morimos y nos convertimos en polvo y en huesos deteriorados y descompuestos, seremos resucitados y vueltos a la vida?” Los que rechazan la resurrección después de la muerte son los que no creen en su Señor y, como resultado, no creen en Su poder para resucitar a los muertos. Son aquellos alrededor de cuyos cuellos se colocarán cadenas de fuego en el Día del Juicio. Ellos serán los habitantes del Infierno y permanecerán allí para siempre, por toda la eternidad, y su castigo nunca tendrá fin.
Se refieren a las aleyas 1 a 5 de la sura Ar-Ra’d (página 249 del mushaf).
1. Al-lah es Todopoderoso. Qué maravillosa es la creación de los cielos, sin pilares que los sostengan a pesar de su enorme y vasta forma.
2. Al-lah es el más Poderoso y perfecto en Su señorío, hace que crezcan enormes plantas de pequeñas semillas y, a pesar de alimentarlas con la misma agua y luz solar, los frutos y los cultivos varían en tamaños, colores y sabores.
3. El origen de los enormes árboles de Al-lah a partir de pequeñas semillas, después de su inexistencia, contiene una refutación de los idólatras que no creen en la resurrección. Reconstruir las partes de los restos humanos que están dispersos y descompuestos en la tierra, y resucitarlos una vez más después de haber existido, es más fácil que crear algo que no existe de una semilla.
Otras traducciones del versículo 5
Y si te sorprende (¡oh, Muhammad!) que te desmientan, más sorprendente es que digan (negando la resurrección): «¿Cuando seamos polvo, volveremos a la vida?». Esos son quienes no creen en su Señor. (El Día de la Resurrección) llevarán cadenas en el cuello (por las que serán arrastrados hacia su destino). Esos serán los habitantes del fuego y allí permanecerán eternamente.
Y si te sorprende (¡oh, Muhammad!) que te desmientan, más sorprendente es que digan (negando la resurrección): “¿Cuando seamos polvo, volveremos a la vida?”. Esos son quienes no creen en su Señor. (El Día de la Resurrección) llevarán cadenas en el cuello (por las que serán arrastrados hacia su destino). Esos serán los habitantes del fuego y allí permanecerán eternamente.
Si de algo te asombras, asómbrate de su palabra: «Cuando seamos tierra, ¿es verdad que se nos creará de nuevo?» Ésos son los que niegan a su Señor, ésos los que llevarán argollas al cuello, ésos los moradores del Fuego, eternamente.
Aleyas relacionadas con la aleya 5
Aleyas de formulación parecida
Comparten una secuencia de palabras con esta aleya: útil para distinguirlas al memorizar.
En cambio, a los que rechacen la verdad, ni sus riquezas ni sus hijos les servirán de nada ante Dios. Serán condenados al Infierno, donde morarán eternamente.
No cabe duda de que quienes hayan cometido faltas, y estén cercados por sus pecados, serán los moradores del Fuego, en el que permanecerán eternamente.
Te preguntan si es lícito combatir en los meses sagrados. Diles: “Combatir en los meses sagrados es un sacrilegio, pero ante Dios es más grave aún apartar a la gente del sendero de Dios, negar Su verdad y expulsar a la gente de la Mezquita Sagrada”. [Sepan] que la opresión es peor que matar [en un mes sagrado]. Y [sepan que los incrédulos] no dejarán de combatirlos, si pueden, hasta apartarlos de su religión. Y quien reniegue de su religión y muera en la incredulidad, sus obras habrán sido en vano, en esta vida y en el más allá. Ellos son los moradores del Fuego, donde permanecerán eternamente.