El versículo 18 de la sura Al-Mu’minun (23:18), sura mecana, se encuentra en el yuz 18, en la página 343 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 73 recitadores.
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Tafsir del versículo 18
Al-Mujtasar
Envié la lluvia de los cielos según las necesidades, no en cantidades excesivas que podrían causar daños, ni tan poca que resultara insuficiente. Permito que se asiente en la tierra para que las personas y los animales puedan beneficiarse de ella. Sin embargo, también puedo hacer que desaparezca, en cuyo caso no podrían beneficiarse de ella.
Se refieren a las aleyas 18 a 27 de la sura Al-Mu’minun (página 343 del mushaf).
1. La bondad de Al-lah hacia Sus siervos se hace manifiesta a través de la lluvia que Él envía y la facilidad con la que la gente puede beneficiarse de ella.
2. Se hace referencia a la naturaleza elevada del olivo.
3. El hecho de que los idólatras crean en la divinidad de una piedra al tiempo que rechazan la profecía de un ser humano es una clara evidencia de su insensatez.
4. Al-lah socorre y da la victoria a Sus mensajeros después de haber sido rechazados por sus pueblos.
Otras traducciones del versículo 18
Y hacemos que descienda lluvia del cielo en una cantidad determinada651, y la tierra (la absorbe y) la almacena652. Y (si quisiéramos) podríamos hacerla desaparecer.
Notas
[651] La cantidad de lluvia que desciende equivale a la misma cantidad que ha sido evaporada (unos 513 trillones de toneladas al año), por eso es una cantidad determinada que se mantiene constante año tras año, de manera que el agua circula continuamente según un ciclo equilibrado, necesario para preservar la vida del planeta. Este conocimiento era impensable hace unos 1.400 años.
[652] Hace años no se conocía el origen del agua subterránea. Se pensaba que los vientos empujaban el agua de los océanos hacia el interior de los continentes y que el agua regresaba a los océanos a través de un pasadizo secreto o del Gran Abismo. En tiempos de Platón dicho pasadizo se conocía con el nombre de Tartarus e incluso el filósofo Descartes del siglo XVIII apoyaba dicha opinión. Hasta el siglo XIX prevaleció la teoría de Aristóteles, según la cual el agua se condensaba en frías cavernas de las montañas y formaba lagos subterráneos que alimentaban los manantiales. Hoy sabemos que el origen del agua subterránea es la lluvia que se infiltra a través de las grietas del suelo, pero hace 1.400 no se conocía su origen.
Y hacemos que descienda lluvia del cielo en una cantidad determinada651, y la tierra (la absorbe y) la almacena652. Y (si quisiéramos) podríamos hacerla desaparecer.
Notas
[651] La cantidad de lluvia que desciende equivale a la misma cantidad que ha sido evaporada (unos 513 trillones de toneladas al año), por eso es una cantidad determinada que se mantiene constante año tras año, de manera que el agua circula continuamente según un ciclo equilibrado, necesario para preservar la vida del planeta. Este conocimiento era impensable hace unos 1.400 años.
[652] Hace años no se conocía el origen del agua subterránea. Se pensaba que los vientos empujaban el agua de los océanos hacia el interior de los continentes y que el agua regresaba a los océanos a través de un pasadizo secreto o del Gran Abismo. En tiempos de Platón dicho pasadizo se conocía con el nombre de Tartarus e incluso el filósofo Descartes del siglo XVIII apoyaba dicha opinión. Hasta el siglo XIX prevaleció la teoría de Aristóteles, según la cual el agua se condensaba en frías cavernas de las montañas y formaba lagos subterráneos que alimentaban los manantiales. Hoy sabemos que el origen del agua subterránea es la lluvia que se infiltra a través de las grietas del suelo, pero hace 1.400 no se conocía su origen.
Hemos hecho bajar del cielo agua en la cantidad debida y hecho que cale la tierra. Y también habríamos sido bien capaces de hacerla desaparecer.
Las raíces de las palabras del versículo 18
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
[Dios] creó los cielos sin columnas visibles, afirmó la Tierra con montañas para proporcionarles un lugar estable que no se sacuda [con temblores], diseminó en ella toda clase de animales, e hizo descender del cielo la lluvia para que brote generosamente toda clase de vegetación.