fakullan akhadhnā bidhanbihi famin'hum man arsalnā ʿalayhi ḥāṣiban wamin'hum man akhadhathu l-ṣayḥatu wamin'hum man khasafnā bihi l-arḍa wamin'hum man aghraqnā wamā kāna l-lahu liyaẓlimahum walākin kānū anfusahum yaẓlimūna
Traducción
A cada uno [de ellos] los aniquilé según sus pecados. A unos les envié una tormenta de piedras1, a otros los sorprendió un estrépito2, a otros hice que se los tragara la tierra3, y a otros hice que se ahogaran4. Dios no fue injusto con ellos, sino que ellos lo fueron consigo mismos.
Notas
[1] Al pueblo de ‘Ad.
[2] Al pueblo de Zamud.
[3] A Qarún.
[4] A Hamán, el Faraón y su ejército.
El versículo 40 de la sura Al-Ankabut (29:40), sura mecana, se encuentra en el yuz 20, en la página 401 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 72 recitadores.
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Tafsir del versículo 40
Al-Mujtasar
Así que tomé a cada uno de ellos con Mi castigo. Entre ellos estaba el pueblo de Lot, sobre el cual envié piedras de barro cocido. Entre ellos estaba la gente de Sálih y la gente de Shuaib, que fueron castigados por una explosión repentina. Entre ellos estaba Qarún, a quien hundí en la tierra junto con su propiedad. Entre ellos estaba la gente de Noé, el Faraón y Amán, a quienes destruí ahogándolos. No fue Al-lah quien les hizo daño destruyéndolos por un pecado, sino que ellos se hicieron daño a sí mismos cometiendo pecados y, por lo tanto, eran merecedores del castigo.
Se refieren a las aleyas 39 a 45 de la sura Al-Ankabut (página 401 del mushaf).
1. La importancia de usar ejemplos para expresar las enseñanzas, como la parábola de la araña.
2. Las diversas formas de castigo en este mundo.
3. Al-lah está libre de cometer injusticias.
4. Apegarse a otro que no sea Al-lah es apegarse a los medios más débiles.
5. La importancia de la oración para corregir el comportamiento del creyente.
Otras traducciones del versículo 40
Y a todos los castigamos por sus pecados. Sobre algunos enviamos un fuerte viento cargado de guijarros (como en el caso del pueblo del mensajero Lot); sobre otros se abatió un gran estruendo que acabó con ellos, (como en el caso del pueblo de Zamud); a otros se los tragó la tierra (como a Qarun), y a otros los ahogamos (como al Faraón). Y no fuimos injustos con ellos, sino que ellos fueron los injustos consigo mismos (al rechazar la verdad).
Y a todos los castigamos por sus pecados. Sobre algunos enviamos un fuerte viento cargado de guijarros (como en el caso del pueblo del Mensajero Lot); sobre otros se abatió un gran estruendo que acabó con ellos, (como en el caso del pueblo de Zamud); a otros se los tragó la tierra (como a Qarun), y a otros los ahogamos (como al Faraón). Y no fuimos injustos con ellos, sino que ellos fueron los injustos consigo mismos (al rechazar la verdad).
Sorprendimos a cada uno por su pecado. Contra unos enviamos una tempestad de arena. A otros les sorprendió el Grito. A otros hicimos que la tierra se los tragara. A otros les anegamos. No fue Alá quien fue injusto con ellos, sino que ellos lo fueron consigo mismos.
Las raíces de las palabras del versículo 40
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
¿Acaso no les fueron relatadas las historias de otros pueblos del pasado, como el pueblo de Noé, ‘Ad, Zamud, el pueblo de Abraham, la gente de Madián y las dos ciudades que fueron destruidas? Se les presentaron sus Mensajeros con las pruebas evidentes [pero los rechazaron]. Dios no fue injusto con ellos [al castigarlos], sino que ellos fueron injustos consigo mismos.
¿Acaso no han viajado por el mundo y visto cómo fue el final de los pueblos antiguos? Eran [imperios] más poderosos, cultivaron la tierra [en forma asombrosa] y tenían construcciones más avanzadas que las suyas. Sin embargo, cuando se les presentaron los Mensajeros con las evidencias, los desmintieron. Dios no fue injusto con ellos, sino que ellos lo fueron consigo mismos.
Y extendí nubes sobre ustedes [para que les dieran sombra], y les envié el maná y las codornices [y les dije:] “Coman de las cosas buenas que les he provisto”; pero no Me causaron perjuicio alguno [con sus transgresiones], sino que fueron injustos consigo mismos.
¿Acaso esperan [los incrédulos] que se presenten ante ellos los ángeles [para tomar sus almas] o que los azote el castigo [para recién entonces creer]? Eso hicieron quienes los precedieron. Dios no fue injusto con ellos [al enviarles el castigo], sino que ellos fueron injustos consigo mismos.
Los dividí en doce tribus, como naciones; y le inspiré a Moisés cuando su pueblo le solicitó [agua para] beber [diciéndole]: “Golpea la roca con tu vara”, y brotaron de ella doce manantiales y cada tribu supo cuál era su abrevadero, y los protegí con la sombra de una nube e hice descender para ellos el maná y las codornices [y les dije]: “Coman de lo bueno con que los he agraciado”. Pero no fue contra Mí que cometieron una injusticia, sino que la cometieron contra ellos mismos.