waqāla alladhīna kafarū lilladhīna āmanū ittabiʿū sabīlanā walnaḥmil khaṭāyākum wamā hum biḥāmilīna min khaṭāyāhum min shayin innahum lakādhibūna
Traducción
Los que se niegan a creer dicen a los creyentes: “Sigan nuestra fe y nosotros cargaremos con sus pecados”. Pero ellos no pueden aligerar la carga de los pecados ajenos, son solo mentirosos.
El versículo 12 de la sura Al-Ankabut (29:12), sura mecana, se encuentra en el yuz 20, en la página 397 del mushaf. Léelo en árabe con su transliteración, sus traducciones y su tafsir, y escúchalo recitado por 72 recitadores.
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Tafsir del versículo 12
Al-Mujtasar
Los incrédulos dijeron a los creyentes en Al-lah: “Sigan nuestra religión y a nosotros, y cargaremos con sus pecados y nos haremos responsables de ellos”. Pero ellos no cargarán ninguno de los pecados ajenos, solo están mintiendo.
Se refieren a las aleyas 7 a 14 de la sura Al-Ankabut (página 397 del mushaf).
1. Al-lah borra los pecados con las buenas obras.
2. Se enfatiza la obligación de ser amable con los padres.
3. La fe en Al-lah exige paciencia al ser puesto a prueba en Su camino.
4. Quien establezca una mala práctica en la comunidad, sobre él recae la carga de su pecado personal y la carga de los que la sigan.
Otras traducciones del versículo 12
Y quienes rechazan la verdad dicen a los creyentes: «Seguid nuestra religión y nosotros cargaremos con vuestros pecados». Pero no podrán aligerar el peso de sus pecados en lo más mínimo; son unos mentirosos.
Y quienes rechazan la verdad dicen a los creyentes: “Sigan nuestra religión y nosotros cargaremos con sus pecados”. Pero no podrán aligerar el peso de sus pecados en lo más mínimo; son unos mentirosos.
Los infieles dicen a los creyentes: «¡Seguid nuestro camino y cargaremos con vuestros pecados!» Pero, si ni con sus propios pecados cargan nada... ¡Mienten, ciertamente!
Las raíces de las palabras del versículo 12
Cada palabra con su raíz: ábrala para ver todos los versículos donde aparece.
[Los hipócritas] siempre especulan. Si ustedes obtienen una victoria con la ayuda de Dios, les dicen: “¿Acaso no estábamos de su lado?” Pero si los que niegan la verdad logran un triunfo parcial, les dicen a ellos: “¿Acaso no los ayudamos a vencer y los defendimos de los creyentes?” Dios los juzgará el Día de la Resurrección. Dios no ha de conceder a los que rechazan el mensaje la supremacía absoluta sobre los creyentes.
Verás que quienes tienen una enfermedad en sus corazones [la hipocresía] se apresuran buscando su complacencia y dicen: “Tenemos miedo de que nos sorprenda una derrota”. Pero puede que Dios les tenga deparada la victoria o algún otro decreto, y entonces tengan que arrepentirse de lo que pensaban.
Los probaremos para distinguir quiénes de ustedes son los que de verdad luchan por la causa de Dios y se mantienen pacientes [en la fe]. Sepan que sacaremos a la luz lo que esconden en sus corazones.
No es propio de la sabiduría de Dios dejar a los creyentes en la situación en que se encuentran sin distinguir al perverso [hipócrita] del virtuoso [creyente]. Ni es propio de la sabiduría de Dios revelarles el conocimiento oculto [de quiénes son los hipócritas]. Dios elige entre Sus Mensajeros a quien Le place [para revelárselo], así que crean en Dios y Sus Mensajeros, porque si creen y obran rectamente obtendrán una magnífica recompensa.
Nadie cargará con culpas ajenas. Si [un pecador] pide que le ayuden con su carga [de pecados], nadie podrá ayudarle en nada, aunque fuera su pariente. [¡Oh, Mujámmad!] Solo se beneficia con tus advertencias quien teme a su Señor en su vida privada y practica la oración. Quien se purifica [de la idolatría y el pecado], lo hace en beneficio propio; y ante Dios comparecerán.
Dicen los que se niegan a creer acerca de los creyentes: “Si [el Mensaje] fuera un bien, no se nos habrían anticipado [en seguirlo]”. Y como no siguen la guía [del Corán] exclaman: “Esto es una mentira muy antigua”.
Cuando se les recitan Mis claros versículos, los que se niegan a creer dicen con arrogancia a los creyentes: “¿Quién posee de nosotros moradas más placenteras y mejores lugares de encuentro?”
Cuando se les dice: “Hagan caridades de lo que Dios les ha proveído”, dicen los incrédulos a los creyentes: “¿Acaso tenemos que alimentar a quienes, si Dios quisiera, Él mismo alimentaría?” Están en un error evidente.