No es prescripción de Dios que ciertas clases de ganado sean marcadas por superstición y costumbres paganas, como la camella que se consagra a los ídolos por lo que no debe ser ordeñada, ni la que también es consagrada a los ídolos y se la deja pastar libremente, ni la oveja que si en su séptimo parto pare un macho y una hembra se la consagra a los ídolos y no se la debe sacrificar, ni el camello semental que luego de servir diez veces se consagra a los ídolos por lo que no se lo utiliza para montura. Son los paganos supersticiosos quienes inventaron estos ritos, mintiendo acerca de Dios. La mayoría de ellos no usa el razonamiento.
El Día del Juicio, lo que atesoraron se tornará incandescente por el fuego del Infierno, y sus frentes, sus costados y sus espaldas serán marcados con ello. [Se les dirá:] “Esto es lo que atesoraron, sufran ahora su castigo”.
Cuando los que se negaron a creer cerraron sus corazones con una arrogancia similar a la de la época de la ignorancia [previa al Islam], Dios hizo descender el sosiego sobre Su Mensajero y sobre los creyentes, y los hizo mantenerse leales al compromiso, pues eran los más merecedores y los más dignos de él. Dios lo sabe todo.
Unos cuentan la raíz (todas las palabras formadas sobre ella), otros una sola palabra y otros la forma exacta tal como está escrita en el Mushaf: aquí se dan las tres cifras.
Se tienen en cuenta los prefijos y sufijos (و، ب، ال…); una búsqueda en el texto bruto puede omitir algunos o contar palabras de otra raíz que se escriben igual.
Los recuentos siguen la lectura de Hafs y el análisis gramatical de cada una de las 77.429 palabras del Corán.
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