Dios no exige a nadie por encima de sus posibilidades, a su favor tendrá el bien que haga, y en su contra tendrá el mal que haga. “¡Señor nuestro! No nos castigues si olvidamos o cometemos un error. ¡Señor nuestro! No nos impongas una carga como la que impusiste a quienes nos precedieron. ¡Señor nuestro! No nos impongas algo superior a lo que podamos soportar. Perdónanos, absuélvenos y ten misericordia de nosotros. Tú eres nuestro Protector, concédenos el triunfo sobre los que niegan la verdad”.
Dios celebró un pacto con los Profetas, diciéndoles: “Les concedo el Libro y la sabiduría, pero cuando se les presente un Mensajero que confirme lo que se les ha revelado, crean en él y préstenle auxilio. ¿Asumen tal compromiso?” Respondieron: “Sí, nos comprometemos”. Dijo Dios: “Entonces sean testigos, que Yo también atestiguaré con ustedes”.
aquellos que sigan al Mensajero y Profeta iletrado [Mujámmad], que se encuentra descrito en la Torá y el Evangelio; [el Profeta] que les ordena el bien y les prohíbe el mal, les permite todo lo beneficioso y solo les prohíbe lo perjudicial, y les abroga los preceptos difíciles que pesaban sobre ellos [la Gente del Libro]. Y quienes crean en él, lo secunden, defiendan y sigan la luz que le ha sido revelada, serán los bienaventurados”.
¿Por qué las cifras varían de un sitio a otro?
Unos cuentan la raíz (todas las palabras formadas sobre ella), otros una sola palabra y otros la forma exacta tal como está escrita en el Mushaf: aquí se dan las tres cifras.
Se tienen en cuenta los prefijos y sufijos (و، ب، ال…); una búsqueda en el texto bruto puede omitir algunos o contar palabras de otra raíz que se escriben igual.
Los recuentos siguen la lectura de Hafs y el análisis gramatical de cada una de las 77.429 palabras del Corán.
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