«Por aquel en Cuya mano está mi alma, el hijo de María descenderá pronto como un justo juez. Romperá la cruz, matará el cerdo y abolirá la "yizia"; y la riqueza será tan abundante que nadie la aceptará».
«El Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— se dirigió a la gente el día de la liberación de La Meca con un discurso en el que dijo: "¡Oh, gente!, ciertamente, Al-lah ha eliminado de ustedes la arrogancia de la época preislámica y el jactarse de sus ancestros. Hay dos…