Narrador:Aisha
وَحَدَّثَنَا يَحْيَى بْنُ يَحْيَى، أَخْبَرَنَا خَالِدُ بْنُ عَبْدِ اللَّهِ، عَنْ خَالِدٍ، عَنْ أَبِي مَعْشَرٍ، عَنْ إِبْرَاهِيمَ، عَنْ عَلْقَمَةَ، وَالأَسْوَدِ، أَنَّ رَجُلاً، نَزَلَ بِعَائِشَةَ فَأَصْبَحَ يَغْسِلُ ثَوْبَهُ فَقَالَتْ عَائِشَةُ إِنَّمَا كَانَ يُجْزِئُكَ إِنْ رَأَيْتَهُ أَنْ تَغْسِلَ مَكَانَهُ فَإِنْ لَمْ تَرَ نَضَحْتَ حَوْلَهُ وَلَقَدْ رَأَيْتُنِي
أَفْرُكُهُ مِنْ ثَوْبِ رَسُولِ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم فَرْكًا فَيُصَلِّي فِيهِ .
Narró ‘Aisha, que Al-lah esté complacido de ella: “Solía lavar la ropa del Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, de la yanaba (el estado de tener una relación marital); y luego él salía para realizar la oración con los rastros del agua (aún visibles) en su ropa”. En otra versión: “Solía frotar (los restos del semen seco) de la ropa del Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y luego rezaba con esa ropa”.
Narrado por Muslim (n.º 288a, 288b, 288c), Abu Dawud (n.º 371), An-Nasa’i (n.º 297) y Ahmad (n.º 22935, 23518, 23792).