((يُكَبِّرُ كُلَّمَا رَمَى بِحَصَاةٍ عِنْدَ الْجِمَارِ الثَّلاَثِ، ثُمَّ يَتَقَدَّمُ، ويَقِفُ يَدْعُو مُسْتَقْبِلَ الْقِبلَةِ، رَافِعاً يَدَيْهِ بَعْدَ الْجَمْرَةِ الْأُولَى وَالثَّانِيَةِ. أَمَّا جَمْرَةُ الْعَقَبَةِ فَيَرْمِيهَا وَيُكَبِّرُ عِنْدَ كُلِّ حَصَاةٍ وَيَنْصَرِفُ وَلاَ يَقِفُ عِنْدَهَا)).
Cada vez que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) arrojaba un guijarro al Yamarat (que son los tres monolitos simbólicos del mal) y decía: Allahu ákbar (Allah es grande) tres veces, luego se adelantaba, y orientándose a la Qibla, levantando sus manos suplicaba, luego de la primera y la segunda Yamarat (llamadas al-ásgar y al-wusta, la más pequeña y la mediana), pero ante la mayor de ellas (al ákbar) arrojaba las siete piedrecillas solamente diciendo: Allahu ákbar, retirándose luego, sin pararse a suplicar.
Citado en La fortaleza del musulmán (n.º 239).