Abul Ainain Shu’aisha
ابو العينين شعيشع
También escrito: Abul Aynayn Shaisha
El jeque Abul Ainain Shu’aisha es un recitador egipcio del Corán. Escucha en línea las 12 suras que recitó, riwaya Hafs de Asim (murattal, 4 h 46). 44 mil escuchas en Assabile.
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Las 12 suras recitadas por Abul Ainain Shu’aisha
Hafs de Asim, murattal, 4 h 46
- 2 Al-Baqara La vaca, 286 aleyas, medinense البقرة 13:05
- 3 Al Imran La familia de Imrán, 200 aleyas, medinense آل عمران 15:44
- 4 An-Nisa Las mujeres, 176 aleyas, medinense النساء 14:09
- 6 Al-An’am Los rebaños, 165 aleyas, mecana الأنعام 13:24
- 9 At-Tawba El arrepentimiento, 129 aleyas, medinense التوبة 13:34
- 13 Ar-Ra’d El trueno, 43 aleyas, medinense الرعد 41:51
- 14 Ibrahim Abraham, 52 aleyas, mecana ابراهيم 44:41
- 16 An-Nahl Las abejas, 128 aleyas, mecana النحل 44:04
- 17 Al-Isra El viaje nocturno, 111 aleyas, mecana الإسراء 27:43
- 22 Al-Hajj La peregrinación, 78 aleyas, medinense الحج 5:02
- 28 Al-Qasas Los relatos, 88 aleyas, mecana القصص 25:14
- 33 Al-Ahzab Los coligados, 73 aleyas, medinense الأحزاب 28:19
Biografía de Abul Ainain Shu’aisha
Abul Ainain Shu’aisha, la fecunda trayectoria de un recitador generoso
Su estrella surgió a mediados de los años cuarenta como la de un recitador de talento sin igual. Eligió un estilo propio en la recitación y la salmodia del Sagrado Corán, ayudado por su voz potente, su fina sensibilidad y su dominio de las reglas de la recitación. Fue el primer recitador egipcio que tuvo el honor de recitar pasajes del Libro de Allah en la mezquita de Al-Aqsa. Visitó varios países árabes y en cada visita era recibido con calidez y con un respeto incomparable. Se trata del recitador, el jeque Abul Ainain Shu’aisha, nacido en la ciudad de Bila, en la gobernación de Kafr el-Sheij, en la República Árabe de Egipto, el 12 de agosto de 1922.
El jeque Abul Ainain Shu’aisha creció en una familia egipcia numerosa que, además de sus padres, contaba con once hermanos y hermanas. Se dice, de hecho, que no fue deseado al nacer, porque era el duodécimo hijo de unos padres pobres. Pero el designio divino quiso que aquel recién nacido se aferrara a la vida pese al rechazo de sus padres, y que más tarde se convirtiera en el motivo de la mejora de la situación económica y social de su familia, de la que fue sostén y apoyo. Años después de su nacimiento, superada aquella etapa de rechazo, ingresó en el kuttab de su aldea, Bila, a los seis años, y logró memorizar el Sagrado Corán completo a los diez.
Después, su madre lo inscribió en la escuela primaria, donde aprendió lengua árabe, aritmética y otras materias. Gracias a su voz potente y a su buena recitación del Sagrado Corán, destacaba entre sus compañeros de clase y era la estrella de las celebraciones y actividades oficiales que organizaba su centro escolar. El director de la escuela, admirado, aconsejó a su madre que lo confiara a maestros de las lecturas coránicas y del tajwid para pulir su talento innato y proporcionarle los medios y herramientas necesarios para alcanzar la cima del éxito y la excelencia. Años más tarde, su estrella brilló como la de uno de los recitadores más destacados dentro y fuera de Egipto.
Su bella voz, su fina sensibilidad y su dominio de las reglas de la recitación y la salmodia fueron, entre otros, los factores que lo llevaron a ocupar diversos cargos. En 1939 empezó a trabajar en la radio egipcia. En 1940 se incorporó a la Radio del Cercano Oriente en Palestina como recitador del Sagrado Corán, y aprovechaba la ocasión para visitar la mezquita de Al-Aqsa y recitar en ella pasajes del Corán con su voz cautivadora. Unos años después regresó a Egipto, donde ocupó diversos cargos: fue nombrado miembro del Consejo Supremo de Asuntos Islámicos, decano del Instituto Internacional de Memorización del Sagrado Corán, miembro del comité de evaluación de recitadores de la radio y la televisión, miembro del Comité Superior del Sagrado Corán del Ministerio de Awqaf y miembro del comité de construcción de mezquitas de El Cairo.
El jeque Abul Ainain Shu’aisha está considerado uno de los principales fundadores del sindicato de recitadores de Egipto, junto a los gigantes de la recitación y el tajwid de la época, como el jeque Mahmoud Ali al-Banna y el jeque Abdul Basit Abdus Samad. El designio divino quiso que a comienzos de los años sesenta sufriera una dolencia en la voz, pero pronto recuperó la salud y volvió a aparecer en público: fue nombrado recitador de la mezquita de Omar Makram en 1969 y, después, de la mezquita de Sayyida Zaynab en 1992.
A lo largo de su fecunda trayectoria, el jeque Abul Ainain Shu’aisha viajó a numerosos países y su voz resonó en las mezquitas más grandes y célebres del mundo, como la Mezquita Sagrada de La Meca, la mezquita de Al-Aqsa en Palestina, la Mezquita de los Omeyas en Siria y la mezquita del Centro Islámico de Londres. Además, personas de diversas nacionalidades abrazaron el islam gracias a él, conmovidas por sus recitaciones únicas. En reconocimiento a sus capacidades y su talento, recibió numerosas distinciones y condecoraciones, entre las que destacan la Orden de Al-Rafidain de Irak, la Orden del Cedro del Líbano y la Orden del Mérito de Siria y de Palestina, además de otras condecoraciones de países árabes e islámicos.
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